martes 26 de julio de 2011

El traje que hicieron para mí

Nací el 20 de Marzo de 1980, descubrí el día de mi nacimiento el día que acudí a las instalaciones de la policía nacional para tramitar mi DNI. Era el viaje de fin de curso del colegio, y estaba en octavo de EGB, hasta entonces siempre había pensado que fui el regalo del día de los padres otorgado por alguna fuerza divina a mi padre, él solía decirlo… Y ahora, nunca sé bien cuando celebrar mi cumpleaños.

Por aquel entonces, mi madre, mi padre y mis dos hermanos mayores vivían en casa de mi abuela, junto a mi abuelo y tres de mis tías, las más jóvenes de nueve hermanos, casi de la edad de mis hermanos. Con tantas personas pendientes de mi llegada, no es difícil adivinar que había varios vestidos preparados para mí, algunos se parecían algo entre sí, otros apenas se habían comenzado a confeccionar los patrones.

Mi madre, de profesión costurera:

Ya se sabe, en casa de herrero, cuchara de palo… Siendo costurera, lo menos que le apetecía era ponerse a coserme un vestido al llegar a casa. Se conformaba con verme crecer feliz, y buscaba en mí la independencia que quizás ella no pudo tener.

Mi padre, mi héroe de uniforme:

No sé si fue por la cercanía de mi nacimiento a su día, si por ser la pequeña, por mi forma de ser o porque al poco de nacer estuve a cerca de morir debido a la tosferina, pero a nadie se le escapaba que era su niña…. La que lo acompañaba cada sábado a la plaza donde trabajaba y recitaba con entusiasmo aquella cancioncita extraña que todos tuvimos que aprender antes de que se acostara, dos veces al día.

Sus ilusiones estaban puestas en la niña cariñosa que decía con orgullo que lo cuidaría cuando fuera mayor, que lo llevaría a pasear y le daría de comer, o le ayudaría a bañarse cuando fuese necesario. Y justo ese era el vestido que él había preparado para mí, el de mujer abnegada y cariñosa. De principios morales cristianos, que se mantuviese virgen hasta encontrar al hombre con el que compartir el resto de su vida. Una vida tradicional y tranquila, una vida feliz, tal y como manda la tradición. Una hija de moral intachable, de la que nadie pudiese espetar improperio alguno.

Mis hermanos, aquellos mayores, burlones, mis defensores:

En el mundo de los niños, no se entienden las cosas de los mayores. Y ellos simplemente iban dejándome todos aquellos vestidos que ya se les habían quedado pequeños… y yo iba intentando aprender de ellos.

Mi abuela…

Para ella lo importante es que mi traje fuese más bonito que el de la prima de mi madre que apenas dio a luz unos días después. De hecho mi nombre, es justo el que ella quería poner a su hija, pero yo nací primero…

5 comentarios:

Shubhaa dijo...

El reto es sacar la tijera, los hilos de colores, la pintura para telas y hacerte el vestido que te siente bien!!
Abrazo con bordados

Ico dijo...

Siempre esperan de uno lo que no pudieron tener o lo que no hicieron .. es dificil pero se llega a ser uno mismo aunque condicione tantas cosas.. besos

eva-escort madrid dijo...

En ocasiones te hacen polvo con sus trajes, mi padre ya sabia lo que yo iba a estudiar antes de que saliese del colegio y cuando me preguntó, él ya sabia que no me dejaria estucir lo que yo le dijera, él ya había elegido por mi. Hay que dejar que cada uno se teja su vestido, haga su casa y zurza sus agujeros.

Lorena Chavarría dijo...

Y ahora el vestido lo debes crear tu, para ti, y por ti =) usa telas que sabes que quedan bien, mezcla con los hilos de tu presente.

Me encanto tu entrada.

Esilleviana dijo...

pues yo creo que con un armario tan amplio, con un vestuario tan completo, te puedes colocar el vestido más apropiado para cada situación. Esa es la ventaja de tener un buen fondo de armario como el que tú dispones, solo tienes que utilizarlo.
enhorabuena por todo lo que te han dado a lo largo de tu niñez y juventud.(eres muy joven...soy mayor que tú seis años jaja).

un abrazo amiga.