A veces uno tiene la sensación de estar formando parte de un cambio, del devenir del tiempo, de los libros de historia no escritos. Pero ¿tenemos claro hacia dónde nos estamos dirigiendo? El ambiente huele a revolución, en todo el mundo, hasta las más pequeñas aldeas están despertando y diciendo “YA ESTÁ BIEN”. Sin embargo nos encontramos con que aquellas personas que tienen el poder real de cambiar el rumbo, cogen justo el camino contrario de lo que el pueblo, los pueblos, están pidiendo a gritos.
Pero el cambio emergente, real y palpitante que está sufriendo la sociedad mundial, cada vez más global y menos diferente, no se centra tan solo en el plano político-económico, que es al que me podía referir anteriormente. Ni si quiera me voy a referir a los conceptos de familia, o contextos que han cambiado y prosiguen en su proceso de transformación. Si hablamos del cambio social más relevante de este nuevo siglo, creo que no me equivoco, al referirme a las redes sociales. Han cambiado nuestra forma de comunicarnos, y de presentarnos frente al mundo. Han resultado pieza clave en las movilizaciones y revueltas que ya forman parte de nuestra historia reciente. Proporcionándonos multitud de ventajas, sin lugar a dudas, pero ¿cuánto estamos dispuestos a pagar por ellas??
Recientemente salía la noticia de los cambios que la red social Facebook tiene previsto efectuar, y parece que alguno ya lo están ejecutando. Leyendo un artículo sobre el tema, todas mis alarmas se activaron. Por un momento, tuve la sensación de estar participando en la creación del nuevo Frankenstein. Una sociedad individualista y exhibicionista hasta puntos insospechados. Es cierto, que en las redes nos encontramos con el morbo y la exhibición pública, pero uno tenía el poder de elegir qué era lo que quería enseñar, si decidía hacer un desnudo integral en una tarima, o hacer topless en la playa. Si te apetecía compartir una canción clicabas en el botón de compartir, y si preferías que nadie supiese que secretamente te gusta escuchar los tambores del Congo, pues lo escuchas en tu ordenador tranquilamente y en secreto. Entonces cuando leí “Un espacio en el que encontrará de todo: música, películas, periódicos, libros, moda, cocina y, obviamente a sus amigos, con quienes podrá compartir los contenidos y de quienes sabrá qué está viendo o escuchando en cada momento” (Rosa Jiménez Cano-Ciberpais). Me empecé a plantearme mi continuidad en esta red social. No quiero un timeline, ni que todos mis amigos sepan que me gusta escuchar los tambores del Congo, leo novela rosa, o al Marqués de Sade, no quiero convertir mi vida en un remake del Show de Thruman, ni que mi hija entienda como normal, hacer de su vida un escaparate. Ya ni siquiera necesitamos mirar a los ojos, encontramos redes sociales para conocer gente a la carta “si, no, quizás” con una sola imagen, prejuzgamos, y se nos recompensa por ello.
No pases de la epidermis, se egoísta, individualista y superficial, y tendrás el éxito asegurado, lástima que posiblemente te sientas terriblemente vacío. Siempre puedes intentar comprarte algo para llenarlo y si no, pastillas para no soñar ¿Es este el mundo que deseamos?
http://www.youtube.com/watch?v=aqANo5qDPhQ
6 comentarios:
Primita, creo que estamos haciéndonos mas o menos los mismos planteamientos, empiezo a hartarme de las redes y empiezo a mosquearme con tanto "control" a través de éstos. Me ha dado la sensación de que pretenden volvernos a todos unos paranoicos anormales que no necesiten sino solo lo que ellos dicten, incluso a nivel mental. Me estoy planteando despegarme un mucho de todo esto. Siento terror las veces que pongo en google mi nombre o el de alguien que conozco y salen fotografías, datos, etc. Creo que a nivel de adquisición de conocimientos Internet es la hostia pero no nos damos cuenta de que estamos siendo "manipulados" descaradamente, perdiendo a su vez todo contacto real y presencial con la gente..........tenemos que salir a "tirar piedras" al monte y a mirar a los ojos a la gente, no queda otra.
Yo creo que el problema no está en las herramientas, sino en el uso que hacemos de ellas. El que necesite exhibirse, tiene la opción pero también tenemos la opción los que decidimos hasta qué punto queremos mostrar y qué guardamos para el entorno privado.
A fin de cuentas, yo decido.
Besos privados
De acuerdo con shubhaa.. EL ERROR ESTÁ EN SU UTILIZACIÓN .. en el enganche de cada uno, en la poca supervisión con los menores, aún así las ventajas son tan grandes que es lógico que las grandes corporaciones aprovechen para saber más de nosotros de nuestros gustos y así poder vendernos lo que queremos.. todo un círculo vicioso.. apaga el ordenador y enciende un libro.. besos
mas tarde vuelvo.
:)
Siempre ha existido eso que llamamos "nuestro espacio", ese hueco que nos rodea y en ocasiones nos aisla del mundo pero que otras veces nos conecta con una persona concreta, puede que solo sea cuestión de tiempo aprender a crear ese espacio en este mundo de la información, aunque eso quizás lo decidan nuestros hijos...bss
Estoy de acuerdo con Ico, el uso que cada uno hagamos de esta vía de comunicación, información, contacto y relación depende de nosotros. Para mí la red es ante todo formación, cultura, entretenimiento, pero también hay algo de comunicación con los demás... realmente todo está muy relacionado: aprendo cuando me comunico y estoy con los demás, leo lo que los otros escriben y formo una opinión; ahora bien, mostrar al público mi vida privada, personal y reservada no me atrae nada, por tanto, esta parte es la que no comporta de las redes y conexiones sociales en internet. Todo en su justa medida...
:)
un abrazo
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