domingo 23 de octubre de 2011

Hansel y Grete, digo Ahmed y Fátima

Por tierras lejanas en un pequeño pueblo de montaña vivía un cabrero junto a su esposa y sus dos hijos, Ahmed y Fátima. El cabrero, de posición humilde, carecía de medios para sobrevivir, era muy pobre. Una noche, al llegar a casa encontró a su esposa llorando. Él se acercó en silencio, y permaneció en pie junto a ellas, sin atreverse si quiera a apoyar su mano en el hombro de su esposa. Ella levanto levemente la mirada y espetó – Nuestros hijos morirán de hambre. Apenas tenemos para darles de comer- Alá proveerá- le contestó él con voz firme. –No podemos seguir así- Respondió ella suplicante.- Hablaré mañana con Rochid, necesitaremos utilizar todos nuestros ahorros y vender dos cabras… he escuchado hablar de un lugar donde recogen a los muchachos que se pierden en el mar, y les dan sustento- Ella buscaba aprobación en sus ojos, pero él permaneció en silencio. Junto a la puerta escuchaban Ahmed y Fátima, que quedaron muy impresionados ante la conversación que acababan de oír.

No querían resultar una carga para su familia. Y con sus mejores ropas saltaron por la ventana de la casa al anochecer con dos cabritos bajo el brazo. Rochid les debía un favor, por lo que les permitió realizar el viaje a cambio de unos simples cabritos. El viaje fue duro, en ocasiones Ahmed pensaba encontrarse perdido en medio del océano, y Fátima lloraba desconsolada.

Cuando la embarcación, después de tres días a la deriva, pisa tierra, todos los que viajaban en ella echan a correr. Tras varias horas corriendo, asustados, hambrientos y sedientos Ahmed y Fátima buscan por la urbe los centros de los que tantas veces habían escuchado hablar a los demás.

Los grandes coches, las ropas, los escaparates… encandilaban los ojos de los hermanos, que caminaban oliendo a gasoil y salitre. La gente lo miraba, y una chica con tacones y prisas les tiró unas monedas al pasar por delante. – Ves, aquí el dinero lo tiran al suelo, conseguiremos hacernos con mucho y volver con mamá- Dijo Ahmed. Fátima le devolvió una mirada fría y vacía, le dolían los pies, le dolía la conciencia, el hambre, la sed…

A lo lejos vieron una casa grande, una casa llena de lujos, una casa con olor a té y hierba buena, una casa de miel y shibakias. Con una gran mesa puesta en un jardín lleno de árboles frutales y plantas aromáticas. Ahmed y Fátima se miraron un segundo, con los ojos llenos y los estómagos vacíos, miraron de nuevo la mansión que se abría paso ante ellos, y con una última mirada de aprobación, se aseguraron que no les veían y corrieron a su encuentro. Empezaron a comer a manos llenas con la ansiedad que te da el miedo, y días sin comer. Pero de pronto el gran portón de madera crujió. Una señora rubia, activista de derechas les sorprendió. Su cara había perdido expresividad debido a las inyecciones de botox, su vestido rojo hacía juego con la pintura de sus labios y uñas, y la melena le caía por los hombros – ¡¿Qué hacen?!- Dijo enfadada- Pero ellos estaban atemorizados. Fátima apresuró el paso y con las tres palabras que había aprendido antes del viaje espetó con prisas, una y otra vez – Menor, menor, centro- Tenía miedo, tenía los ojos llenos de miedo. Pero esas palabras solo lograron enfadar más a aquella señora, que ya solo el color tostado de su piel le causaban un terrible dolor de cabeza- ¿Centro?, sí, sí…. Entren, entren en casa, necesitan una ducha- dijo mientras agarraba por el brazo a Fátima. Cuando estaban dentro sonrió y les preparó un baño…. Los hermanos sonrieron y accedieron a la casa. Tras el baño le volvió a ofrecer más comida, que ellos tímidamente cogieron. Mientras Fátima repetía, “menor, menor centro”. La activista del PP le habló de crisis económica, de papeles, de ayudarse… Sus años en Sidi Ifni le habían servido para algo, pensó. Les lleno el estómago de comida y la cabeza de miedos, el miedo necesario para dominar sus vidas, para tenerlos justo en el lugar que deseaba.

Los hermanos debían limpiar la casa, cuidar los jardines, hacer la comida… trabajaba duro durante todo el día y solo recibían a cambio otra porción más de miedo. El joven Ahmed reaccionaba con chulería y agresividad frente al miedo y a la frustración, habían llegado al nuevo mundo cargado de sueños de lujos y prosperidad, pero solo tenía miedos a sus espaldas y la esperanza de unos papeles que nunca llegaban, que no llegarían.

10 comentarios:

Etienne dijo...

Versión siglo XXI para un sueño que se repite todo el tiempo.
El sistema cae, desde su mismo centro, hacia abajo. Y no habrá un "daño menor", todos sufriremos sus consecuencias!
Gran texto!!
Besos!!

Sheol13 dijo...

El sueño de muchos, alcanzable para pocos. Un abrazo.

Angela dijo...

Justamente lo que mas me gusta de este tipo de ejercicios es la cantidad de visiones diferentes que pueden surgir...Maravilloso relato y maravilloso como lo cuentas! Sin duda se me quedó agarrado el miedo y me siguen doliendo los pies, la conciencia, el hambre y la sed...
Un abrazo que llegue hasta donde estes y gracias por atreverte a jugar con las palabras!

Ico dijo...

Muy bueno.. una buena metáfora de esta realidad.. de nuevo más pateras, carne de cañón, esclavos baratos o parias... qué desolación¡¡

Tegala dijo...

Muy bueno!! Me ha gustado muchísimo tu versiónm del cuento, tus personajes, tu bruja y tu "casita de chocolate"
Un abrazo

Mary Carmen Pérez dijo...

Solo una cosa, me has dejado un nudo en el estómago y una dosis de rabia e impotencia contenido. Gracias.

Shubhaa dijo...

Gracias por darnos una bofetada de realidad, y por dejarnos ver la historia desde el otro lado.
Abrazos inmigrantes

Palabrasalbapor dijo...

La dominación perfecta: el miedo. Es muy dificil vencerlo. Estupenda forma de contarnos la historia de tantos sueños que acaban destrozados.

Besos

Esilleviana dijo...

lo triste es establecer con tanta precisión y acierto los papeles e interpretación de los distintos personajes de los cuentos, tanto los buenos como los malos... los cuentos se basan en hechos raeles? a veces sí...

me ha gustado mucho esta lectura.

un abrazo
:)

Tonet dijo...

Buenísima tu versión :)....que pena que este cuento esté siempre de actualidad.

Besote