jueves 3 de diciembre de 2009

ELLA, ÉL


ELLA

Todo lo que hasta ese momento la había rodeado, todo se esfumaba con el humo. Aquella mañana había tirado todo lo que existía de su antigua vida. La agenda del móvil, los juguetes eróticos, las fotos, e incluso algunos muebles. Se había teñido el pelo, en señal de luto, el amor había muerto, todo lo que había en su interior estaba muerto, ella estaba muerta. De sus ojos no se reflejaba atisbo de ilusión, la pasión que había devorado su cuerpo meses antes se había podrido del desuso.

EL

Apuraba las últimas horas de trabajo, mientras miraba de reojo el reloj. Dudaba o no en acudir a la cita. Entre ellos hubo magia una vez, pero fue hace tanto, que tampoco sabía muy bien que llegaba a sentir, pero ahora los nervios le devoraban. Cuando ella le dijo que se encontraba en la isla, y que lo vería esta noche se le entre mezclaron emociones. Alguna vez había imaginado besarla, y saciarse de su olor a salitre y fruta madura, aquel que sin quererlo se le había metido en el hipotálamo. Pero aquellas mariposas en el estómago le daban nauseas.

jueves 12 de noviembre de 2009

Me cuesta tanto


Me cuesta tanto no derrumbarme ante tus ojos. Simular, como que nada de esto me afecta, como que nada ocurre…

No importa que puedas decirme, querer en lo bueno es fácil, en lo malo, ahí es cuando se quiere de vedad, es lo que diferencia el amor, del cariño. Descubrir aquello que llevo tanto tiempo sintiendo, que llevo tanto tiempo queriendo disimular… Duele.

No voy a mentirte, aún estoy deseando equivocarme, que me pidas que me quede, o no irte. Pero está fidelidad sin amor que me ofreces, que apaga mis ganas, y que siento romper en mi garganta, duele demasiado.

Duele sentir como los pedacitos que quedaban de ti y de mí se van rompiendo. Toda una vida en ilusiones que se apaga entre mis dedos. Te amaba tanto… te amo tanto… Pero una vida sin amor, no es suficiente.

jueves 5 de noviembre de 2009

El embarazo


Estaba embarazada, ahora tocaba decirlo a la familia, hacer la visita pertinente al ginecólogo y cuidarse más… Lo que también tuvo sus inconvenientes, no se pueden imaginar lo difícil que es aguantar el bochorno de una boda( la tuya), sin poder si quiera, beber para pasar el mal trago. Así que mientras José lo pasaba pipa, con algunos tragos de más, yo observaba el estado de embriaguez de la mayoría e intentaba mantener el tipo.

Por lo general tuve un buen embarazo, sin nauseas matutinas y demás. La única semana con nauseas fue la de mi luna de miel. No sé si por el cambio, la comida o las curvas de Madeira, pero no había forma de mantener comida alguna en mi estómago.

Por el resto, mi embarazo pasaba con normalidad. Aunque he de admitir que no sentí nada de aquello que dice las revistas de mamás.

Las primeras patadas eran motivo de alegría, luego pasaron a ser molestas y habituales. Y eso de sentir vida dentro de mí, me daba unas ganas tremendas de orinar. Dos en un mismo cuerpo llega a ser demasiado, (y eso que era muy chiquitita). Creo que lo viví como un estado natural más, aunque desarrolle una alergia a mi líquido amitótico durante los primeros meses.

Siento tirar abajo todas esas afirmaciones de la conexión, de la vida que crece en tu interior, quizás el primero se viva de forma diferente. No sabes bien a que te enfrentas, la tripa te crece y la gente te trata diferente. Te sientes incomoda, no encuentras la forma de dormir, porque tu enorme tripa no te deja muchas opciones de movimiento. Cuando te sientas, sientes que te está clavando sus diminutos pies en tus costillas, si te pones de pie comienza a jugar al fútbol con alguno de tus órganos...

Antes de los ocho meses, con un embarazo sin complicaciones, y sin haber echado mucha barriga, ya estaba deseando soltarla. Gracias a que tuvo la amabilidad, de adelantarse un par de semanas.

domingo 1 de noviembre de 2009

Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise…” (Neruda).


Aún a veces pienso que hubiese pasado si aquella noche no me hubiese ido. Si en vez de regresar, me hubiese quedado contigo… Ahora, no serías tú mi asidero, el lugar donde he sido feliz, ese que según Sabina, no se debe tratar de volver. Y es que has estado en tantas canciones, en tantos momentos. No te voy a mentir, es cierto, ya no te quiero, pero cuánto te quise.

No éramos más que unos niños. Yo algo mayor y con más prisas, demasiado bagaje sobre mi pequeña espalda. A veces me he preguntado, si hubiese sido tan malo que yo hubiese sido la única. Ya sé que tenías que hacer tu propio camino. Yo te dejo andar, que recorras todo el mundo, prometo ser tu asidero, así como lo has sido tú durante tantos años sin saberlo. Prometo estar aquí para ti, entregarte la dulzura que la vida no me quite y no olvidarme de que tú fuiste mi esperanza las noches que la realidad entraba como hielo y agarrotaba mis huesos. Que contigo, los atardeceres se pintaban en mis ojos, y que tu mano era suave cuando tu cuerpo temblaba sobre el mío.


Gracias.

jueves 22 de octubre de 2009

Capítulo 1. La noticia


Yo nunca fui muy regular así que cuando la regla me tarda en venir no me suelo asustar. Pero cuando uno está buscando quedarse embarazada empieza a ponerse nerviosa antes de tiempo. Recuerdo que ese día íbamos a una cena en casa de unos amigos. De camino le pedí a Jose que pasara por la farmacia del centro comercial (que era la única abierta). No recuerdo que escusa tonta le puse, porque no quería decirle nada, hasta saber si estaba embarazada. Allí mismo, mientras él compraba unas cervezas en el supermercado, me hice el test.

Me quedé media atontada mirando cómo se iban pintando rayitas de colores que uno no sabía muy bien diferenciar. Leí, al menos tres veces, las instrucciones para asegurarme de que el resultado lo estaba leyendo correctamente. Estaba claro, estaba embarazada.

Era lo que nosotros habíamos querido, pero mentiría si dijese que me entró un arrebato de alegría, en ese momento no supe reaccionar. Creo que tenía miedo.

Esperé a estar en el coche para darle la noticia a Jose. El se puso como loco de júbilo, abrió las ventanillas y gritó al cielo que iba hacer papá.

A mí la responsabilidad, el miedo al cambio, al dolor, a las reacciones sociales y familiares… me aprisionaban el pecho. Era como si un torbellino de miedos, de los que ni siquiera conocía su existencia, se cernieran en mi cabeza.

Iba a ser MAMÁ.



domingo 11 de octubre de 2009

Intro, El primer paso.


Unos meses antes de la boda empezamos a intentar quedarme embarazada. Todas las personas que conocía habían estado meses intentándolo, por lo que pensé que a mí también me costaría. Me quedé embarazada ese mismo mes, debe ser cosa e familia.
Cómo decidí casarme, pues por idealista, creía en eso del amor verdadero y para toda la vida. Eso que tantas veces se refleja en poemas y libros o películas y en lo que, imagino, todos queremos creer. La realidad luego es diferente. Descubres que no existen las medias naranjas, que la sinceridad solo se emplea como llamada para la publicidad, y que con los años la persona que duerme junto a ti, se convierte en un extraño, y que lo único seguro, es que la rutina acabe devorando todo resquicio de pasión.

viernes 2 de octubre de 2009

Miope


Pronto, la que escribe dejará de ser miope, y no sé como cambiará eso en mis percepciones o en mi vida. Dejaré de ver la vida en colores emborronados en movimiento. Aunque creo que no afectará al nombre de este blog, pues seguramente siga siendo tan torpe e idealista como hasta ahora. Y si eso también cambiara, alguien tendrá que decir cómo cambia el mundo cuando se deja de mirar a través de una lente.

Algunas personas cercanas que se han operado, dicen que ven matices que antes no veían, y los colores de una viveza desconocida. Yo ando algo nerviosa, soy miope desde mi primer año de párvulo, y seguramente lo fuera ya de antes. Viví mis años de colegio siendo “cuatro ojos”, los de instituto “pato aparato” y saliendo sin ver a mis primeras verbenas de pueblo. Engruñaba los ojos, y los chicos solían decirme que tenía una mirada intensa, y no era más que falta de vista. Una de mis amigas hacía de aliada cuando un chico me miraba de lejos y me decía si era guapo o no. En las distancias cortas ya me podía manejar sola. Creo que en cierta manera ser miope a marcado en parte mi vida, mi forma de moverme y mi inseguridad.

Atrás quedaron ya, los días en el que veía al chico que me gustaba y escondía rápido las gafas, mientras daba tumbos. Engruñar los ojos y seguir sin ver nada. Los ojos secos de las lentes, y los más de doscientos euros que tenía que pagar cada vez que se me rompía la gafa (algo demasiado usual) o se me acababa las lentillas. Todo quedará atrás, aunque sé que no para siempre, dejaré de esconderme tras el cristal, miraré la vida de frete, aunque solo la vea pasar.