miércoles 25 de enero de 2012

Abajo la feminidad

Todos hemos crecido con diversos clichés sobre como ha de ser una mujer, y como ha de ser una mujer femenina… Nunca me he considerado una mujer muy femenina, y no termino de encajar en el molde prefabricado para mi y para todas las XX de está sociedad.

1. La mujer ha de ser limpia y ordenada tanto en su higiene personal como en su hogar. Una buena mujer es aquella que disfruta con el orden y limpieza de lugar donde cohabita. (Yo no llego ni a hombre medio ordenado en lo que a la casa se refiere)

2. Ha de ser presumida, cuidar el aspecto exterior, pues todo el mundo sabe que a la mujer se le enamorará de dos maneras: el oído o la cartera; y al hombre de otras dos: la vista o el estómago. (Yo soy presumida en ocasiones especiales, primeras citas, bodas, bautizos y comuniones. Además soy mala cocinera… no entiendo que hace mi novio conmigo)

3. A toda mujer ha de gustarle las compras. Cuando una mujer femenina se siente estresada, agobiada, o simplemente a tenido un mal día debe encontrar su salvación en disfrutar de un largo día de compras. Visitando probadores, embriagándose con el olor de las perfumerías, con el suave tacto de un precioso anillo de Tous. (Odio salir de compras, me agobia, sudo en los probadores… y lucho a diario con la pequeña burguesa consumista que hay en mi, casi siempre gano yo)

4. La mujer femenina ha de tener al menos las uñas de los pies pintadas, las de las manos basta con que estén mínimamente arregladas. Aunque últimamente las mujeres femeninas se están declinando bastante por las uñas de gel en las manos. Ha de llevar tacones de forma habitual y tener un caminar majestuoso con ellos. (Casi siempre llevo planos. Sólo hay dos formas de que yo pueda llevar tacones, una es ir a un lugar donde vaya a estar sentada toso el tiempo y la otra es ir a un sitio donde me vaya a emborrachar para que no se note que camino como un pato mareado y que se me doblan los tobillos).

5. Ha de ser una mujer dulce, empática y comprensiva. No ha de levantar la voz, el mal genio y las formas bruscas son cosas de hombres. (Yo tengo un pronto feo, feo en mujer y feo en hombre… y como soy tan dulce, empática y comprensiva, lo retengo hasta que explota y sale la bestia que hay en mi… )

lunes 12 de diciembre de 2011

El planeta Shairi y los hombres que habitan en el


Es curiosa la capacidad para el habla ligera que manifiestan los hombres Shairianos cuando se tratan especialidades varias (deportes, humor, herramientas, chapuzas, política, incluso los más avanzados debates morales). El porcentaje de hombres monologístas está muy por encima del de mujeres que se dedican a dicha profesión. Sin embargo, cuando se trata de hablar de sentimientos está verborrea se retrae.

En el planeta Shairi todos los hombres sufren de alexitimia (incapacidad de identificar las emociones propias y por lo tanto de darles expresión verbal). Habitualmente esta capacidad es abolida durante la niñez, a través de la educación, otras veces es necesaria la intervención quirúrgica en la que extirpan una zona del cerebro, pero esto solo ocurre en aquellos casos de gravedad extrema.

Cuando un hombre Shairiano logra llegar al ecuador de su vida sin sufrir alexitimia, este comienza a sufrir inesperados ataques de tos cuando intenta verbalizar sentimientos, estados de ánimo, o cualquier información que impliquen un rasgo personal, por lo tanto algún tipo de profundidad, más allá de lo que se habla por televisión. Y es que el estado natural del hombre Shairiano es el hermético, cerrado, mostrarse abierto es ir contra su naturaleza pudiendo incluso morir en un ataque inesperado de tos.

domingo 23 de octubre de 2011

Hansel y Grete, digo Ahmed y Fátima

Por tierras lejanas en un pequeño pueblo de montaña vivía un cabrero junto a su esposa y sus dos hijos, Ahmed y Fátima. El cabrero, de posición humilde, carecía de medios para sobrevivir, era muy pobre. Una noche, al llegar a casa encontró a su esposa llorando. Él se acercó en silencio, y permaneció en pie junto a ellas, sin atreverse si quiera a apoyar su mano en el hombro de su esposa. Ella levanto levemente la mirada y espetó – Nuestros hijos morirán de hambre. Apenas tenemos para darles de comer- Alá proveerá- le contestó él con voz firme. –No podemos seguir así- Respondió ella suplicante.- Hablaré mañana con Rochid, necesitaremos utilizar todos nuestros ahorros y vender dos cabras… he escuchado hablar de un lugar donde recogen a los muchachos que se pierden en el mar, y les dan sustento- Ella buscaba aprobación en sus ojos, pero él permaneció en silencio. Junto a la puerta escuchaban Ahmed y Fátima, que quedaron muy impresionados ante la conversación que acababan de oír.

No querían resultar una carga para su familia. Y con sus mejores ropas saltaron por la ventana de la casa al anochecer con dos cabritos bajo el brazo. Rochid les debía un favor, por lo que les permitió realizar el viaje a cambio de unos simples cabritos. El viaje fue duro, en ocasiones Ahmed pensaba encontrarse perdido en medio del océano, y Fátima lloraba desconsolada.

Cuando la embarcación, después de tres días a la deriva, pisa tierra, todos los que viajaban en ella echan a correr. Tras varias horas corriendo, asustados, hambrientos y sedientos Ahmed y Fátima buscan por la urbe los centros de los que tantas veces habían escuchado hablar a los demás.

Los grandes coches, las ropas, los escaparates… encandilaban los ojos de los hermanos, que caminaban oliendo a gasoil y salitre. La gente lo miraba, y una chica con tacones y prisas les tiró unas monedas al pasar por delante. – Ves, aquí el dinero lo tiran al suelo, conseguiremos hacernos con mucho y volver con mamá- Dijo Ahmed. Fátima le devolvió una mirada fría y vacía, le dolían los pies, le dolía la conciencia, el hambre, la sed…

A lo lejos vieron una casa grande, una casa llena de lujos, una casa con olor a té y hierba buena, una casa de miel y shibakias. Con una gran mesa puesta en un jardín lleno de árboles frutales y plantas aromáticas. Ahmed y Fátima se miraron un segundo, con los ojos llenos y los estómagos vacíos, miraron de nuevo la mansión que se abría paso ante ellos, y con una última mirada de aprobación, se aseguraron que no les veían y corrieron a su encuentro. Empezaron a comer a manos llenas con la ansiedad que te da el miedo, y días sin comer. Pero de pronto el gran portón de madera crujió. Una señora rubia, activista de derechas les sorprendió. Su cara había perdido expresividad debido a las inyecciones de botox, su vestido rojo hacía juego con la pintura de sus labios y uñas, y la melena le caía por los hombros – ¡¿Qué hacen?!- Dijo enfadada- Pero ellos estaban atemorizados. Fátima apresuró el paso y con las tres palabras que había aprendido antes del viaje espetó con prisas, una y otra vez – Menor, menor, centro- Tenía miedo, tenía los ojos llenos de miedo. Pero esas palabras solo lograron enfadar más a aquella señora, que ya solo el color tostado de su piel le causaban un terrible dolor de cabeza- ¿Centro?, sí, sí…. Entren, entren en casa, necesitan una ducha- dijo mientras agarraba por el brazo a Fátima. Cuando estaban dentro sonrió y les preparó un baño…. Los hermanos sonrieron y accedieron a la casa. Tras el baño le volvió a ofrecer más comida, que ellos tímidamente cogieron. Mientras Fátima repetía, “menor, menor centro”. La activista del PP le habló de crisis económica, de papeles, de ayudarse… Sus años en Sidi Ifni le habían servido para algo, pensó. Les lleno el estómago de comida y la cabeza de miedos, el miedo necesario para dominar sus vidas, para tenerlos justo en el lugar que deseaba.

Los hermanos debían limpiar la casa, cuidar los jardines, hacer la comida… trabajaba duro durante todo el día y solo recibían a cambio otra porción más de miedo. El joven Ahmed reaccionaba con chulería y agresividad frente al miedo y a la frustración, habían llegado al nuevo mundo cargado de sueños de lujos y prosperidad, pero solo tenía miedos a sus espaldas y la esperanza de unos papeles que nunca llegaban, que no llegarían.

viernes 14 de octubre de 2011

Dudas

Hoy quiero desnudarte, despojarte de miedos, fracasos y pasados imperfectos. Hoy ya me desnudo ante ti, y me entrego vacía para llenarme del recuerdo de tu cuerpo.

El sexo lo llena todo, el sexo llena los besos, llena las manos, las caricias, llena los ojos, las miradas, la pasión palpita en los poros de mi piel. Siento cada poro de tu piel gritar mi nombre en una mezcla entre la pasión y la ternura que sujetan tus manos, cuando sin querer, nuestras manos se buscan, se contraen y se retraen… Y en esta habitación donde tu olor lo llena todo, sé que si escapáramos del mundo, solo con esto podríamos ser felices.

Y te pienso, sin que nuestros cuerpos se contaminen de rutina, de cotidianidad, sin la contaminación cruzada de las obligaciones, la sociedad, la hipoteca… Y en tu cuerpo encuentro paz, el retiro perfecto para ésta jubilación anticipada, el refugio de tus manos, el descanso de tu pecho, el hueco de tu espalda.

Y hoy tengo la certeza de que ya no quedan dudas.

martes 11 de octubre de 2011

Para mi madre


Ella es luz, es ternura, el pilar que me mantuvo en pie durante largo tiempo.

Ella es dulce y es amarga, es sonrisa e ironía. Es la que me empujó a seguir cuando mis pies estaban cansados, y me dejo descansar en su regazo.

Ella es inquieta, luchadora, es bondad, equilibrio, mi brújula, mi guía.

De su mano recorrí mis primeros pasos, de su boca los mejores besos.

Mi referente, mi maestra, mi refugio. Mi madre.

No me dará el tiempo días suficientes para mostrarle todo lo que he aprendido,

No me dará el tiempo días para devolverle todo el amor…

Mi personaje de cuentos, de literatura.

Todavía sueño con parecerme un poco a ella.

Hace que parezca tan fácil la vida, el tiempo, la batalla.

Incansable luchadora, incondicional…

Intentando superarse a sí misma

me enseño a superarme,

me enseño a luchar, a querer…

A querer a las personas como son,

a amar los defectos antes que las virtudes,

me enseño lo que soy.

Gracias… (El día de la hispanidad se hizo fiesta porque naciste tú)